Depende de los metros, número de estancias, estado de paredes y techos, si el piso está vacío o amueblado, las reparaciones previas y el tipo de pintura. Para presupuestar con sentido necesitamos conocer el estado real de la vivienda.
No siempre. Podemos trabajar en viviendas amuebladas protegiendo mobiliario, suelos y zonas de paso. Si hay muchos muebles, conviene acordar antes cómo moverlos y cómo organizar las estancias.
Sí, cuando forman parte del trabajo acordado. La preparación es importante porque los defectos de la pared pueden seguir marcándose aunque se aplique pintura nueva.
Sí. El proceso y el presupuesto dependen del tipo de gotelé, del estado de la pared y del acabado que se quiera conseguir. Es un trabajo distinto de una pintura convencional porque requiere más preparación.
Sí. Podemos orientar entre blancos, tonos neutros o color y valorar acabados como mate o satinado según la luz, el uso de la estancia y el mantenimiento que buscas.
Sí. En muchas viviendas habitadas se puede organizar el trabajo por zonas o estancias. La planificación depende del mobiliario, las zonas de paso y el alcance de las reparaciones.
Sí. Podemos plantear la puesta a punto de paredes y techos para apartamentos turísticos, segundas residencias o viviendas que necesitan renovarse antes de alquilarse o venderse.
Depende del tamaño, del número de pintores, del estado de las superficies y de si hay que reparar, alisar o mover mobiliario. Es mejor definir el plazo después de revisar el trabajo que prometer una duración genérica para cualquier vivienda.